Lo que la sociología puede aprender del altruismo
Autor: Tobias O. R. Alke · mit Claude (Anthropic)
Un punto de vista, no un artículo de enciclopedia. Este artículo es una toma de posición expresamente subjetiva, fechada en 2026. El saber de fondo neutral se encuentra en el artículo de enciclopedia La naturaleza prosocial del ser humano.
Las citas de Steffen Sigmund se reproducen en el original alemán, las de Émile Durkheim y Marcel Mauss en el original francés y la de Stephen Turner en el original inglés, cada una seguida de nuestra traducción («traducción propia»).
La palabra altruismo la acuñó un sociólogo – Auguste Comte, hacia 1851 –, y Émile Durkheim llamó al altruismo un fundamento de toda sociedad. La sociología puede recuperar el tema si toma en serio al individuo como fuente de desarrollo, distingue la reciprocidad libre de la impuesta y lee a sus clásicos junto con la psicología, la biología y la economía. Lo entendemos como una invitación – también a nuestro propio trabajo.
¿Por qué pertenece el altruismo a la sociología?
Comte acuñó la palabra en su Système de politique positive (véase El altruismo en Comte). Durkheim llamó al altruismo la «base fondamentale» («base fundamental»; traducción propia), el fundamento que sostiene la vida social (1893: 249; véase La solidaridad por la división del trabajo (Durkheim)).
Hoy la sociología publica comparativamente poco bajo la palabra clave altruismo. Una estimación propia a partir de una muestra de catálogo llega a alrededor del 1,7 por ciento de los títulos – en las condiciones allí indicadas; el cálculo se expone en el punto de vista El desarrollo del discurso sobre el altruismo. Muchos trabajos sociológicos aparecen bajo otros nombres: voluntariado, solidaridad, cooperación. Y desde mediados de la década de 2000 la disciplina vuelve a abrirse a las cuestiones biológicas.
¿Qué papel desempeña el individuo para la comunidad?
Primera sugerencia: ver al individuo como fuente de desarrollo. Quien se aparta de lo habitual abre nuevas posibilidades de actuar y de pensar. Steffen Sigmund lo muestra en el fundador: fundar une «Bewahren und Gründen, Institution und Innovation» (2008: 94; «conservar y fundar, institución e innovación»; traducción propia). El fundador es para él un Grenzgänger, alguien que cruza fronteras y hace de puente entre ámbitos de la sociedad (2001: 215) – más al respecto en el punto de vista ¿Morir rico, una deshonra?.
También Marcel Mauss pensaba juntos al individuo y la comunidad: el ser humano debe defender sus intereses «personnellement et en groupe» («personalmente y en grupo»; traducción propia) (1925: 166). Lo uno sostiene lo otro. Más al respecto en el punto de vista El significado del individuo.
¿Cuándo une la reciprocidad – y cuándo obliga?
Segunda sugerencia: distinguir la reciprocidad libre de la impuesta. La reciprocidad que se basa en valores asumidos libremente une. La reciprocidad que solo se mantiene por coacción puede vaciar la misma cohesión que debe asegurar.
La sociología francesa del don siguiendo a Mauss describe el don como desinteresado, «nicht weil es keine Gegengabe gibt, sondern weil diese nicht kalkulierbar ist» (Sigmund 2010: 137; «no porque no haya contradón, sino porque este no es calculable»; traducción propia). Y quien da debe poder recibir correspondencia: Mauss llamaba al autor y al inventor «ce bienfaiteur humain» («ese benefactor de la humanidad»; traducción propia) y celebraba el derecho de participación francés de los artistas en la reventa de sus obras; al mismo tiempo admitía que las obras son tanto producto del espíritu colectivo como del individual (1925: 162 s.). Para nosotros se sigue de ello que la protección de la propiedad intelectual no es una comercialización del espíritu, sino la correspondencia que mantiene vivo el dar (véase El don (Mauss)).
¿Necesita castigo la cooperación?
Tercera sugerencia: medida en lugar de principio. En el conocido experimento de Ernst Fehr y Simon Gächter, el 84,3 por ciento de los participantes castiga al menos una vez, el 15,7 por ciento nunca y el 9,3 por ciento más de diez veces; allí el castigo sostiene la cooperación (2002: 137; véase El castigo altruista (Fehr/Gächter)).
Nuestra línea: el castigo como último recurso y en su justa medida. Explicar, dar ejemplo y despertar la comprensión llegan más lejos. Un castigo que se percibe como interesado puede incluso reducir el comportamiento altruista (Fehr & Rockenbach 2003). Donde el castigo se convierte en principio de orden, destruye lo que debe proteger.
¿Por qué vale la pena mirar más allá de las fronteras de la disciplina?
Cuarta sugerencia: leer a los clásicos junto con las disciplinas vecinas. Jane Allyn Piliavin, socióloga ella misma, invitó en 2008, en su conferencia Cooley-Mead, a la investigación sobre los movimientos sociales y a la investigación sobre la ayuda a trabajar juntas (Piliavin 2009: 209). Stephen Turner describe cómo la discusión en la sociología estadounidense quedó «constrained both by ‘professional’ expectations and political taboos» («limitada tanto por expectativas “profesionales” como por tabúes políticos»; traducción propia) (2012: 346). Los límites de lo decible le cuestan a toda disciplina su público.
Esto vale también para nosotros. Toda disciplina, también nuestro propio trabajo, tiende a la sobreespecialización. Mauss recomendaba volver a componer en un todo lo que se había descompuesto (1925: 182). La psicología, la biología, la economía y la sociología describen al mismo ser humano.
¿Qué significa esto para el voluntariado y la sociedad civil?
Quinta sugerencia: aplicar a todos los órdenes la misma medida. Donde la coacción desplaza la autoayuda, crece la necesidad de compensación; donde existe libertad, las asociaciones surgen por iniciativa propia. Es nuestra contraposición de dos imágenes del orden, no un resultado de medición. Mercado, Estado y sociedad civil son todos imperfectos; Fernando Leal habla también del fracaso de la ciudadanía organizada (2006: 569).
El voluntariado se realiza mayoritariamente fuera de las estructuras eclesiales: en una encuesta finlandesa, el 7,1 por ciento se comprometía total o parcialmente en organizaciones eclesiales, el 30,8 por ciento exclusivamente en otras organizaciones (Yeung 2004: 409). La cifra no dice nada sobre el valor de uno u otro compromiso; ambos están uno junto al otro.
Más contexto: La naturaleza prosocial del ser humano · Colectivismo e individualismo · Altruismo
Preguntas frecuentes
¿Quién acuñó la palabra «altruismo»?
El sociólogo francés Auguste Comte, hacia 1851. El altruismo es, por tanto, en su origen un concepto sociológico.
¿La sociología ya no se ocupa hoy del altruismo?
Sí se ocupa, pero a menudo bajo otros nombres: voluntariado, solidaridad, cooperación, sociedad civil. Bajo la palabra clave misma es poco visible en comparación con la psicología; desde mediados de la década de 2000 vuelve a abrirse al tema.
¿Cuál es la diferencia entre reciprocidad libre y reciprocidad impuesta?
La reciprocidad libre se basa en valores que uno asume por propia voluntad; la impuesta se mantiene mediante el castigo y la presión. La primera une a las personas, la segunda puede vaciar la cohesión.
¿Necesita castigo una comunidad?
En el experimento, el castigo sostiene la cooperación. Nuestra opinión: como último recurso y en su justa medida. Donde se convierte en principio, destruye lo que debe proteger.
¿Qué es un «Grenzgänger»?
Un término de Steffen Sigmund (literalmente: quien cruza fronteras) para el fundador que hace de puente entre ámbitos de la sociedad y se sitúa entre la intención de ayudar y el deseo de reconocimiento – no un marginado, sino un mediador.
Fuentes
- Émile Durkheim: De la division du travail social. Paris: Alcan 1893, p. 249 – el altruismo como «base fondamentale» de la sociedad.
- Marcel Mauss: Essai sur le don. Forme et raison de l’échange dans les sociétés archaïques. In: L’Année sociologique, n. s., 1 (1923–1924, publ. 1925), 30–186.
- Steffen Sigmund: Zwischen Altruismus und symbolischer Anerkennung. Überlegungen zum stifterischen Handeln in modernen Gesellschaften. In: R. Becker u. a. (Hg.): Eigeninteresse und Gemeinwohlbindung. Konstanz: UVK 2001, 213–232.
- Steffen Sigmund: Ist Gemeinwohl institutionalisierbar? Prolegomena zu einer Soziologie des Stiftungswesens. In: S. Sigmund u. a. (Hg.): Soziale Konstellation und historische Perspektive. Wiesbaden: VS 2008, 81–103.
- Steffen Sigmund: Fair und rational? Handeln in institutionellen Konstellationen. In: G. Albert, S. Sigmund (Hg.): Soziologische Theorie kontrovers (KZfSS-Sonderheft 50). Wiesbaden: VS 2010, 137–146.
- Ernst Fehr, Simon Gächter: Altruistic punishment in humans. In: Nature 415 (2002), 137–140. DOI 10.1038/415137a
- Ernst Fehr, Bettina Rockenbach: Detrimental effects of sanctions on human altruism. In: Nature 422 (2003), 137–140. DOI 10.1038/nature01474
- Jane Allyn Piliavin: Altruism and Helping. The Evolution of a Field. The 2008 Cooley-Mead Presentation. In: Social Psychology Quarterly 72 (2009), 209–225. DOI 10.1177/019027250907200305
- Stephen P. Turner: De-intellectualizing American sociology. A history, of sorts. In: Journal of Sociology 48 (2012), 346–363. DOI 10.1177/1440783312458226
- Fernando Leal: On the ethics and economics of organized citizenship. In: Organization 13 (2006), 569–587. DOI 10.1177/1350508406065106
- Anne Birgitta Yeung: An intricate triangle. Religiosity, volunteering, and social capital: The European perspective, the case of Finland. In: Nonprofit and Voluntary Sector Quarterly 33 (2004), 401–422. DOI 10.1177/0899764004265426
- Tobias O. R. Alke: Ausgewählte Perspektiven des Altruismus. Instituto y Editorial Kyborg, 2017, cap. 80 y 84 (tesis 20–27). ISBN 978-3-96104-027-8 – trabajo preparatorio propio, recogido aquí con las correcciones de la nueva edición. Registro de la Biblioteca Nacional Alemana