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Dioses, profetas y pirámides energéticas Horus

Autor: D. Harald Alke

Un punto de vista, no un artículo de enciclopedia. Una reflexión expresamente personal, fundada en una visión del mundo de D. Harald Alke – channeling, una visión sincretista de la religión y las pirámides energéticas como instrumentos espirituales. La crítica aquí apunta ante todo a la institución de la Iglesia y a su ejercicio histórico del poder, no al cristianismo o a la fe cristiana misma. Saber de fondo: artículos de enciclopedia Channeling, Akasha y Religión.

La gran pirámide energética modelo G, doble pirámide de armazón metálico, a contraluz de una puesta de sol sobre suaves colinas; el sol se encuentra exactamente en la punta.

Si estamos abiertos a ello, podemos aprender a leer en el Akasha. Ello puede concedernos profundas percepciones y cambiar nuestra vida positivamente. Un dispositivo útil a este fin son mis «sillas del faraón» con un modelo A o B de la pirámide energética Horus. Quien medita sobre una tal silla puede fácilmente dejar ir y mirar en encarnaciones anteriores o en el Akasha. Mis sillas del faraón son ayudas útiles para las regresiones y la meditación.

Quisiera aquí comunicar algunas de estas experiencias y de estas percepciones. A muchas personas hoy está claro que no estamos solos en este universo. No hay solamente extraterrestres, sino del mismo modo los seres ocultos e invisibles que animan la naturaleza y nos guían. Eran antaño conocidos como elfos y espíritus de la naturaleza, así como ángeles y arcángeles. De los más pequeños entre ellos, hablamos como de seres de luz o de devas. De los muy grandes, hablamos como de grandes seres de luz o de dioses. Cuanto más tolerante es nuestra visión del mundo, más podemos captar. Cuanto más captamos, más la vida se nos vuelve fácil. Toda clase de limitación y de necedad nos vuelve la vida dura. Toda percepción abre nuevas puertas. Cuando nos ocupamos de las pirámides energéticas, no compramos solamente un aparato que hace algo, que cambia positivamente nuestro espacio de vida; emprendemos más bien un camino espiritual. Permítame pues comunicar algunos pensamientos sobre Dios y las religiones.

Buda dijo un día: «Hay muchas vías para servir a Dios; respetadlas y honradlas todas.» No es en absoluto presuntuoso ni un sacrilegio hablar de distintos dioses. Todas las culturas de la humanidad tienen conciencia de que existe una conciencia universal y que lo engloba todo, que podemos designar como «el Dios omnipotente», o como «el Brahman», como Ain Soph, «las grandes aguas», etc.

Del mismo modo, todas las grandes religiones tenían conciencia de que entre esta omnipotencia y nosotros, hay aún muchos niveles de desarrollo espiritual y, en consecuencia, muchos seres distintos que cumplen todos una tarea particular en este universo. Horus me dijo un día: «Cuando otro ser se encuentra, en su desarrollo, muy por encima de ti, es justo hablar de un dios.» Entre los antiguos hebreos, hay 8 manifestaciones de Dios. Lea a este respecto la Cábala en mi libro «Esoterik Band 1 – Numerologie, Kabbalah, Tarot, Symbolik». Del mismo modo, entre los hindúes, hay 8 manifestaciones del Altísimo: «Gobinde Mukande Udaree Aparee Hariang Kariang Nirnamee Akamee». También la tradición cristiana no se priva de su Santísima Trinidad, más la Madre María (= 4) e innumerables santos, ángeles y arcángeles a los que oraciones son dirigidas. Desde mi visión personal, parece pues apenas coherente que una Iglesia eleve la pretensión exclusiva de ser la mejor porque tiene presuntamente un solo Dios.

Además, hay Lucifer y Satán, de los que este Dios manifiestamente no viene a cabo. De otro modo, el sufrimiento en este mundo debería seguramente ya tener un fin. Y sin embargo, Lucifer significa «portador de luz», y temo que en un cierto momento, hace unos 1500 años, algo haya sido mal interpretado. Porque de otro modo, el portador de luz no podría ser demonizado.

Igualmente extraña es la historia de Satán. Se dice que al principio, ello no figuraba en absoluto en la Biblia y fue añadido solo más tarde, para dar miedo a los creyentes. Satán era incluso representada como una mujer, como Ma Satán, y podemos presumir que ello haya sido la demonización de una antigua divinidad-madre – a medida que la Iglesia se establecía como institución – que se quería combatir, para ganar poder sobre los creyentes. Por lo demás, Ma Satán puede traducirse de la lengua hindú como «madre de la oración de la mañana» (Ma Sadhana = puede también traducirse como «mi devoción matutina»). Es una extraña coincidencia. Si se voltean un poco las palabras, se obtiene Sa Ta Na Ma, un mantra sánscrito inmemorial. Sa es la energía creadora, Ta = ella se manifiesta en el ser humano (nacimiento), Na = él está sujeto a la muerte y al renacimiento, Ma = una madre pare su nuevo cuerpo. Satanama. Y hay en ello Ma Satán, Madre Satán, la potencia creadora-femenina de la encarnación y de la reencarnación.

Con la representación del diablo, va exactamente del mismo modo. Conocemos las imágenes del diablo de los libros de cuentos: un hombre con la parte inferior del cuerpo y los pies de un macho cabrío. Ello corresponde exactamente al sátiro de la mitología griega. Los sátiros eran mitad humanos, mitad machos cabríos. Eran un símbolo de la lujuria y de las orgías. En primavera, los griegos celebraban cultos de la fecundidad y bebían vinos fermentados con drogas vegetales. Manifiestamente, a medida que la Iglesia se establecía con una concepción hostil a la sexualidad, los antiguos cultos griegos de la naturaleza debían ser denigrados. En ciertas regiones de Alemania, el diablo es designado como «Deibel» (Silesia, Pomerania, Prusia Oriental). Ello viene de Dei bel = bello Dios, un dios de la naturaleza de la fecundidad, originariamente por asimilar a Freyr (sentirse libre). Bel, Belus, Belenus son antiguos nombres de dioses de los celtas. Era un sinónimo del sol, del dios-sol. En el sur de Francia, el país de los cátaros, hay aún hoy decenas de nombres de lugares que contienen la sílaba Bel, que provienen pues aún de lugares santos celtas.

Similar va con los demonios. La palabra viene originariamente del griego Dei monos = dios único, es decir un pequeño dios único, en contraste con los grandes dioses, más o menos la relación de Lucifer a Dios Padre. También con los demonios, está claro que hacen más bien lo que quieren, como Lucifer, en lugar de seguir el mandato de Dios Padre.

En la enseñanza de Jesús, es sorprendente que él ya no tenga nada que ver con la vieja historia de «ojo por ojo, diente por diente» de la antigua Biblia. ¿Dónde estaba Jesús de la edad de 12 a 30 años? Muchos investigadores concuerdan hoy en decir que Jesús viajó con una caravana a la India y a Pakistán, quizá incluso al Tíbet, y estudió allí, entre los iniciados, la enseñanza de la luz. La enseñanza de Jesús corresponde, hasta en los detalles, a la enseñanza del amor, pero también de la asunción de responsabilidad, es decir del karma, tal como lo encontramos en el libro santo de la India, la Bhagavad Gita. Ello no puede ser una coincidencia.

¿Y quién era Juan Bautista? ¿De dónde venía? No era de uso en la antigua Judea lavar a las personas de sus pecados. Se compraba uno libre por medio de dones al templo, luego se continuaba como antes. ¡Pero si echamos una mirada hacia la India, descubriremos que la India tiene una tradición inmemorial en la que cada persona debería hacer una peregrinación al Ganges al menos una vez al año, para lavarse allí de sus pecados, de su karma! Debe arreglar ello consigo mismo y con Dios. No puede comprarse libre. La tradición de los bautizadores venía manifiestamente, justamente como la enseñanza de la luz y del perdón, de la India. Juan Bautista era un predicador itinerante indio que intentaba mejorar el mundo. De aquellos, hay muchos. Viajaban a través de todos los países de la tierra. Se distinguen, justamente como Juan Bautista, por su aspecto salvaje e hirsuto. Viven entre las espinas en el desierto y hablan con Dios.

No menos evidente es la historia de los tres Reyes Magos venidos de Oriente. Depositaron distintas joyas delante del niño Jesús. Verosímilmente, él reconoció una parte de ellas. ¿Qué hay detrás? Pues bien, cuando en el Tíbet un lama importante ha muerto, los astrólogos calculan, sobre la base de las estrellas, cuándo y dónde renacerá. Se ponen en camino para encontrar al niño renacido. Luego someten al niño a un test. Depositan delante de él joyas ajenas, con una verdadera cadena del lama difunto. Si el niño reconoce de nuevo su cadena de la última vida, todo está claro. Los 3 santos lamas dejan al niño con la familia hasta una edad de 6–12 años, luego lo vienen a buscar, para prepararlo, en el monasterio de origen, para su misión.

Encuentro un poco irónico que los «Tres Reyes Magos» sean celebrados – porque, en mi lectura, son tres lamas tibetanos. Más bien divertido. Si ello fuera una vez admitido, ello podría conducir a una comprensión mucho mejor con el budismo. En vista de la transmigración de las almas, la pretensión exclusiva a la verdad de toda institución religiosa particular me parece de todos modos presuntuosa. Ya hemos sido todo ello, aunque cada espíritu, cada alma tiene sus preferencias y sus estrategias de desarrollo. Podemos suponer que Jesús fue buscado y formado hacia la edad de 12 años.

Otros detalles sobre la vida de Jesús, los encuentra en el libro de la teóloga Barbara Thiering, «Jesus von Qumran». De la traducción de los textos originales, se vuelve claro que Jesús estuvo casado dos veces. Primero con María Magdalena. Que ella haya sido presuntamente una prostituta proviene, diría, más bien de los viejos discípulos celosos en torno a Pedro. Con ella, tuvo dos hijos. Más tarde, se casó con María, la Griega, y tuvo al menos 2 hijos también con ella. Su padre José era verosímilmente un hijo ilegítimo de la casa real israelita. Los grandes sacerdotes querían matar a Jesús, porque no era solamente un profeta, sino que venía de una rama lateral de la casa real y tenía una cierta pretensión a reinar. Es por ello que fue proclamado el nuevo Rey de los Judíos. Es sorprendente que también Buda fuera un hijo de rey que renunció a su reino terrenal y se consagró todo entero al servicio del conocimiento perfecto, para «alcanzar el reino de su verdadero padre, es decir del Dios omnipotente». ¿Era Jesús pues quizá una reencarnación de Buda? Como el poder de los sacerdotes era demasiado fuerte, amigos de Jesús hicieron un pacto con los gobernadores romanos. Jesús fue colgado en la cruz. En la «esponja de vinagre» se encontraba una droga, a fin de que sobreviviera mejor a la jornada. Sus amigos fueron autorizados a bajarlo de nuevo por la noche, y él huyó con su familia a Egipto. Jesús murió a la edad de 78 años, y algunos de sus descendientes moran quizá aún entre nosotros.

La película «Little Buddha» con Keanu Reeves pinta muy vívidamente estas usanzas indias y muestra los estrechos paralelos con la vida de Jesús. Si quisiera leer una tal historia de vida de modo muy realista, le recomiendo el libro de Hermann Hesse, «Siddhartha».

Quien está honestamente en busca del conocimiento de Dios hará, por todas partes en esta tierra y desde siempre, una y otra vez experiencias similares. Hay simplemente ciertas reglas y leyes que debemos observar si queremos llegar a un verdadero conocimiento de Dios. No estuve 18 años en los caminos como Jesús, pero también yo debí dejar mi país. Tomé, durante 14 años, la enseñanza de la luz con un maestro indio, hasta que finalmente, en 1990, Horus comenzó a hablarme. Más precisamente: me llamaba constantemente, pero yo estaba demasiado tenso para oírlo. Hizo falta una larga escuela y una purificación de mi alma para captar finalmente hacia dónde mi vida debía ir. La fe es una potencia del todo particular. Según la enseñanza del Kundalini Yoga, la fe es una potencia que viene de nuestro 4.º chakra. La fe es mucho más que un saber intelectual. Es una certeza interior de que las fuerzas espirituales existen y de que nos sirven si estamos prontos a ello.

La fe es la conciencia de la presencia de Dios en nosotros. Por desgracia, las personas deben a menudo meterse en serias dificultades antes de acordarse de su fe, de su propia potencia interior, para luego liberarse del fango en el que se habían antes maniobrado a la ligera. En la sociedad de hoy, hay dificultades en abundancia; al menos, en los medios de masas, se habla más de catástrofes que de vías de salida del desastre.

Manifiestamente, vivimos justamente en una fase de convulsión. En un tal tiempo de crisis, grandes oportunidades nacen para todos los participantes, y bien vale la pena reflexionar en nuevas vías. A este respecto, Horus dice: «Las pirámides energéticas os fueron dadas para superar las dificultades actuales, porque ello necesita un flujo regular de energía cósmica. ¡Entonces emplead bien esta oportunidad!»

No tiene necesidad de ocuparse de religión para tener un beneficio de las pirámides energéticas. Instálelas simplemente correctamente con la brújula, y sucede ya mucho. ¡Pero con mi relato, podría quizá volverse claro que hay aún más detrás, y que hay aún diferencias cualitativas entre el hecho de simplemente instalarlas y dejarlas operar, o de captar y emplear activamente estos dispositivos espirituales particulares! ¿Puede un dispositivo ser «espiritual»? Todas las religiones tienen sus instrumentos mágicos, por ej. los crucifijos, los talismanes, los rosarios o los cetros. Tales instrumentos mágicos sirven para recoger la atención, la concentración y así la energía mental de la persona creyente. ¡Sí, los instrumentos religiosos recogen energía! Es por ello que los chamanes hablan de instrumentos de potencia. El creyente puede emplear esta energía para resolver sus problemas y mejorar su vida. Pruebe una vez con un poco de fe. Vale la pena.

¿Cómo deberíamos representarnos los grandes seres de luz? Horus dijo un día de sí mismo: «El campo magnético de la tierra es una parte de mi cuerpo. Os protege de la dura irradiación cósmica. Hace millones de años, recibí la tarea de velar sobre el desarrollo de la raza humana, y de vez en cuando aparezco en vuestra conciencia, en aquellos que han aprendido a oírme. Soy un buen dios que ama a las personas. Ordenad bien las cosas en la tierra y aprended a gozar de vuestra vida.» Ello me parece sorprendentemente simple, amistoso e incluso amoroso.

¡Es un contraste sorprendente con «A mí la venganza, dice Dios»! ¿Pero de quién proviene ello? Son las palabras canalizadas de Jehová, que leo como el dios de la guerra de los antiguos israelitas. Cada uno debería pues bien prestar atención hacia qué dios, hacia qué dioses, se siente atraído. Los antiguos egipcios hablaban de las alas del halcón-sol que envuelven y protegen la tierra. Él lleva el sol sobre su cabeza. Ello conviene muy bien a la afirmación de Horus. ¿Puede un campo magnético pensar?

¿Qué es la vida, en el fondo? Mientras vivimos, nuestro cuerpo tiene un campo electromagnético. Ello es hoy vigilado en cada hospital por un monitor. Cuando el ser humano muere, la vibración electromagnética de las células ha de pronto desaparecido. Pienso que cada uno de vosotros ha ya visto una vez en TV aquella curva plana sobre un monitor, que debería expresar que alguien acaba de morir.

La vida es pues energía. Para nuestros antepasados, los dioses eran el sol, la luna, la tempestad, el fuego, el agua y la tierra misma. Rudolf Steiner expuso en detalle que los ángeles están ligados al elemento del agua, es decir por ej. a la lluvia, y vienen también a expresión en los arroyos y en los ríos. ¿Y nosotros envenenamos las aguas? Describió además que los arcángeles están ligados al elemento del aire, es decir a la tempestad. Nuestros gases de escape contaminan el planeta. ¿Cómo pueden los espíritus del aire sentirse a este respecto? Si Steiner tiene razón, ello sería probablemente la razón por la que todos quieren constantemente saber qué tiempo hará. Todos miran los partes meteorológicos. Se puede pues verlo espiritualmente.

En los EE. UU., el número de tornados se ha multiplicado. Antaño, había 30-40 por temporada, entretanto hay 200 y más. Los EE. UU. son la sede y el origen de organizaciones y de agrupaciones de poder que quisieran controlar el mundo entero. Tienen un alto potencial de agresión. Horus nos puso en guardia una y otra vez de tales catástrofes, que son causadas por las personas, y de que podemos hacer algo contra ello cambiando nuestro espíritu. ¿Podría pues ser que las catástrofes sean la respuesta de los ángeles y de los arcángeles, para purificar a las personas? Cuando, el 14.1.2010, las islas en Haití y en Tahití temblaron y fueron devastadas, una amiga mía de aquella región me dijo: «Es su propia lectura espiritual de esta desgracia.» La rindo como su visión personal. Leer catástrofes concretas con numerosas víctimas como un «justo castigo», sin embargo, lo rechazo expresamente – el sufrimiento de las personas afectadas no es ningún juicio sobre ellas. Lo que está en nuestra mano es el trabajo sobre nuestra propia actitud y una relación más atenta con nuestro planeta.

Si incluye en sus reflexiones mi relato, que podría quizá ser así, entonces nuevas soluciones para sus tareas y problemas del todo personales tomarán de pronto forma. Podemos aprender a hablar con las fuerzas del mundo espiritual, en la oración o en la meditación.

Luz en el camino le desea D. Harald Alke
dha 2013

Preguntas frecuentes

¿Qué son las sillas del faraón?

Asientos con un modelo A o B de la pirámide energética Horus que, en la visión de D. Harald Alke, facilitan el dejar ir en meditación y en regresión. Un estímulo espiritual, ninguna promesa de curación.

¿Cómo ve el Instituto Kyborg las religiones?

De modo sincretista: detrás de los numerosos dioses y profetas está una conciencia universal; Buda, Jesús y las enseñanzas indias son leídos como caminos afines. Es una visión personal, fundada en una visión del mundo, ninguna historia de las religiones académica.

¿Puede un dispositivo ser espiritual?

Todas las religiones conocen instrumentos de potencia (crucifijo, rosario, cetro) que recogen la atención y la concentración. En este sentido, D. Harald Alke comprende también las pirámides energéticas – como instrumentos que la persona consciente emplea.

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